Rosa Velasco recibió formación en pintura, color y escultura de la mano de destacados artistas nacionales como Eugenio Dittborn, Eduardo Vilches y Francisco Gazitúa. Sus obras han sido exhibidas tanto en América como en Italia, en espacios que incluyen museos, galerías, bienales e instituciones públicas.
A lo largo de su obra, Rosa ha indagado en variados campos como el psicoanálisis, la filosofía, la pintura, la fotografía, la escultura y la historia del arte. Estos conocimientos, le han otorgado la capacidad de tejer una malla de conceptos y sentimientos que brillan en su obra.
Antes de ser artista, Rosa mantenía la casa y a su familia con trabajos de publicidad y fotografía, donde cualquier error era motivo para tener que realizar todo de nuevo, ya que no existía photoshop en esos tiempos. Así, la rigurosidad que le dió este trabajo, se trasladó a su obra y, al mismo tiempo, fue su escuela de arte, composición y juegos de volúmenes sobre un plano bidimensional.
“Mi trabajo no se refiere a una experiencia femenina en contraposición a lo masculino (sin por ello dejar de reconocer que -la mujer- como sujeto en las artes visuales, históricamente no ha sido constituida), se refiere a poder cuestionar lo binario, el constructo, lo cultural”.
La pintura es otra de sus herramientas expresivas y este 2023, presentó 3 obras con esta técnica, en el MAVI UC, como parte de su muestra “La presencia ausente”.
Pinturas monocromo y abstractas, que hablan de un escape hacia lo universal o cósmico, como una manera de expandir límites físicos y emocionales.
La muestra completa incluyó su Libro de artista “ADOBE/BABEL”, el video “Devolver”, que consiste en el registro de una acción de arte realizada para la restitución patrimonial de un Moai a Isla de Pascua y el molde hecho de dicha pieza, no para ser reproducido, sino como testigo de su ausencia. Y su obra “Tejiendo sentido”, creada durante la pandemia, un hilado de esferas de cuarzo transparentes que arman una enorme tela de araña.
Lo efímero de la vida humana también se refleja en la obra de la artista, que realiza un acto creativo consciente de memoria, que incluye la museología, la historia, la memoria frágil. Y, aún sabiendo lo inútil de esto, persiste en el acto creativo.
“La Presencia ausente” indaga en el vínculo con lo femenino y la madre que físicamente estaba, pero que emocionalmente no se encuentra disponible para contener o simplemente acompañar. En base a estas vivencias, Rosa articula esta situación personal y la materializa creativamente para encontrar respuestas y sanar vínculos familiares.
Hoy, Rosa es una artista reconocida a nivel internacional con exposiciones en México, Brasil, Estados Unidos y Argentina. En 2012, recibió una mención honrosa en el Premio Artista Mujer (PAM) que reconoce la trayectoria y visibiliza la obra de mujeres mayores de 60 años.
También se llevó el primer puesto en el Premio Ankaria al Libro de Artista, organizado por la fundación del mismo nombre, con su obra Adobe/Babel, que consiste en una pieza adaptable, que puede retorcerse y destorcerse, también plegarse y desplegarse, y en cuyas páginas hay reproducciones de textos fragmentados, de variadas fuentes, e imágenes intervenidas relacionadas con la Torre de Babel, la pintura de Brueghel.
La filosofía y comprensión de la existencia, son parte de sus grandes pasiones. Libros de autores como Nietzsche llenan la estantería de Rosa con colecciones completas.
Una sed de búsqueda para entender que desemboca en la lectura ávida del filósofo alemán que anticipó ideas fundamentales en el desarrollo del psicoanálisis.
El cine y la fotografía es otra de las vertientes de las cuales se nutre la obra de esta artista que en 2006, emprendió el proyecto “Devolver”, un relato audiovisual que narra las vicisitudes de un Moai que perteneció a su padre y que por una estafa, perdió. Años más tarde, Rosa recupera esta pieza y finalmente la devuelve a Rapa Nui.