Ximena Zomosa estudió en la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Chile y se
tituló de Licenciatura en Arte, mención grabado, con distinción máxima.
Tiene un Diplomado en Pensamiento Contemporáneo de la Universidad Diego Portales.
Su primera exposición la realiza en 1993, presentando marcos y tejidos bordados. Y desde ese momento, su arte se articula como una metáfora de la condición femenina. Durante ese año, inicia una serie de creaciones mostrando vestidos de dimensiones atípicas: comenzando con tamaños diminutos, para luego pasar a gigantes.
En diferentes instalaciones, utiliza elementos de su propia corporalidad como su pelo, réplicas del mismo y otros objetos del día a día, reinterpretados.
Cada una de estas obras está concebida para adecuarse al lugar específico de exhibición.
Su trabajo en la Corporación Cultural Balmaceda Arte Joven de Santiago lleva más de 20 años, donde ha diseñado y llevado a cabo experiencias educativas en el ámbito artístico para jóvenes. Además, ha desempeñado una labor curatorial centrada en artistas en ascenso.
En sus obras, busca metamorfosear cada ambiente, dándole un aire singular, mientras crea un desfase entre los temas del hogar y el viaje, la presencia del cuerpo y su vacío, y la intersección entre la historia personal y la política.
Los principios de estandarización, estructura, uniformidad y afiliación institucional reflejan propósitos ligados a la educación. Sin embargo, a menudo este ámbito no logra satisfacer plenamente el desarrollo de las habilidades reflexivas y creativas de sus beneficiarias.
Su trabajo ha sido expuesto y reconocido en el extranjero y también en Chile (Premio Altazor de las Artes Nacionales, 2004). Obras de su autoría han sido incorporadas a la colección de arte contemporáneo del Ministerio de Culturas, Las Artes y el Patrimonio, entidad que se ocupa de incentivar y resguardar conocimiento, acceso y difusión del arte contemporáneo nacional.
Los grandes formatos que usa para sus diferentes obras, dan la sensación de querer amplificar y combinar pensamientos y observaciones acerca del atuendo femenino. Especialmente la ropa laboral, en relación a su función para homogeneizar la invisibilidad y desigualdad de las mujeres en el ámbito de trabajo.
“La escala aumentada visibiliza estas situaciones de subyugación, como la nana formal, por ejemplo. La idea es que se genere una reflexión sobre estos roles sociales y cómo los nuevos movimientos, incluyendo el feminismo, los han ido cuestionando. El ejemplo más notable es el jumper de la escolar, que pasó de ser algo así como objeto de deseo –representando a la colegiala- a símbolo de la lucha estudiantil que ha sido tan fundamental para este despertar como país”, sostiene Zomosa.
Fuente: artishockrevista.com
Otro de sus proyectos es “Papay” que es la mujer mapuche que transmite su sabiduría y su poder, la mujer mayor que viste este delantal de flores. La procesión trae el cuerpo ausente a través del vestido, nos envuelve en él y se despliega como protección y como llamado de conciencia. La obra fue performada en Plaza Dignidad, para continuar en galería Cima con una rogativa realizada por Lorenza Aillapán.
Liberar el poder, el goce y la libertad del femenino ha sido otro de los grandes temas que cruzan la obra de Ximena, impulsando de una manera honesta, esta energía que esperamos cada vez más, tenga el merecido espacio en nuestras vidas.